Pinceladas

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  1. Por lo visto, los romanos eligieron la zona del Camino Real de la Mesa como uno de los accesos para adentrarse en Asturias desde Asturica Augusta. Con el tiempo esta antigua vía romana se convirtió en una ruta habitual para llegar a la región desde la meseta, y hoy es una de las rutas más espectaculares por sus increíbles vistas.
  2. Evidentemente no es el punto más bonito de Gijón. Pero de vez en cuando merece la pena visitar lugares como esta barriada del Natahoyo, muy característica en la ciudad hasta los años 70, donde vivió una parte importante de la sociedad gijonesa que trabajaba en las fábricas. Una actividad que sin duda imprimió carácter en sus habitantes y modeló el aspecto de la ciudad industrial que fue Gijón, y cuyas huellas son aún visibles a pesar del cambio experimentado en los últimos años.
  3. Tazones sigue siendo un típico pueblo marinero, a pesar de haberse convertido en uno de los lugares más visitados por los turistas. Los pescados y mariscos que llegan a su puerto son en muchas ocasiones servidos en las mesas de sus numerosos y populares restaurantes. Si comer en Tazones es una de las actividades que todo visitante en la zona no se suele perder, no debería olvidarse tampoco callejear por los barrios de San Miguel y de San Roque, declarados Conjunto Histórico Artístico, e imaginarse a Carlos V cuando por primera vez piso aquí tierra española.
  4. Literalmente. El cabo Peñas es el más septentrional del Principado. Si eliges un día en el que previsiblemente no vaya mucha gente (y mejor al atardecer) no importa si hace un día espectacular como se ve en la foto, o por el contrario hay temporal, porque sin lugar a dudas es un lugar impresionante para dejar volar tus pensamientos y encontrarte contigo mismo.

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