Observando aves en la ría de Villaviciosa. Asturias.

Aprovechando una de esas mañanas soleadas de inicio de primavera, nos apuntamos a una actividad organizada por el Centro de Interpretación de la Ría de Villaviciosa. Se trataba  de una visita guiada por varios puntos de avistamiento de la Ría para intentar ver algunas de la especies más representativas de este entorno protegido.

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Así pues, con nuestros prismáticos, y casi sin saber distinguir una gaviota de un paloma, nos pusimos en las manos de Jorge, nuestro guía, que armado de un telescopio, prismáticos y una guía de aves, se entregó a la difícil tarea de hacernos distinguir las diversas variedades de limícolas, gaviotas, anátidas y resto de especies que pueblan, temporal o permanentemente, este importante ecosistema asturiano.

 

 

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Nada más salir del centro y apostados frente a la ría, nuestro guía nos dejó boquiabiertos cuando, mientras buscaba aves en la ría, nos iba describiendo otras aves que nos rodeaban y a las que no veíamos, sólo por el trino que emitían: “ese es un chochín, allá suena un raitán” (como llamamos en Asturias al Petirrojo) y seguía nombrando especies mientras le mirábamos asombrados: “tenemos al lado un ruiseñor silvestre, al que se oye mucho pero no se le ve porque es muy tímido”

 

Si en nuestra ignorancia pensábamos que no íbamos a avistar más que unas gaviotas y unos pocos patos, en seguida Jorge nos sacó de nuestro error, y pronto a través del telescopio pudimos ya visualizar al símbolo de la ría, el zarapito, con su característico pico curvo, pero también pudimos ver al andarríos en la zona del Puntal, cerca de la desembocadura de la ría y en frente de la isla de Bornizal, a la que no se puede acceder sin permiso para proteger las especies vegetales y animales que la colonizan.

Y así, animados por los avistamientos y haciendo nuestros primeros pinitos en esto de la ornitología, nos dirigimos al punto de observación del Cierrón, donde también pudimos observar anátidas como los ánades reales y patos cuchara; o limícolas como archibebes; o un grupo de garzas reales y una garceta. Un milano negro que, como nos indicó Jorge, acababa de llegar del Norte de África, sobrevolaba el humedal ante el revoloteo nervioso del resto de aves que se sabían objeto de caza por parte de esta rapaz. Asimismo divisamos las primeras golondrinas de la temporada.
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Realmente pasamos una mañana estupenda y nunca pensamos que pudiésemos ver tan fácilmente tantas aves diversas (por supuesto gracias al buen hacer de Jorge) y es que la ría de Villaviciosa, Reserva Natural Parcial, Lugar de Interés Comunitario y Zona de Especial Protección para las Aves, es sin duda, un espacio privilegiado y una excusa perfecta para disfrutar de la naturaleza y de las aves.

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