Una de Vikingos

En plena emisión de Vikingos, la serie dedicada a la figura mítica de Ragnar Lodbrok, rey nórdico que reinó en el siglo IX, no está mal recordar que aquellos guerreros llegaron también a las costas asturianas.

vikingos

Y es que según cuentan, los vikingos fueron un verdadero problema para los monarcas asturianos y leoneses y ya, en el siglo IX, constituían un peligro real por sus constantes incursiones en las costas asturianas y gallegas,  buscando con sus razzias obtener productos de los que carecían en sus territorios.

Fue uno de los primeros problemas que tuvo que enfrentar el rey asturiano Ramiro I meses después de acceder al poder  y, según la crónica Silense, la derrota de los invasores normandos se saldaría con setenta naves quemadas. 

Un segundo enfrentamiento, cerca de Chantada, del que volvió a salir victorioso el rey asturiano, legó el nombre de Camporramiro al enclave donde tuvo lugar la victoria.

Parece ser que años después, ya en época de Ordoño I, las torres que se situaron en las entradas de las rías tenían como objetivo establecer una línea defensiva contra las incursiones vikingas: Peñacastilla en Villaviciosa, Gauzón en Raíces, y San Martín en el Nalón.

Ya en el ámbito de la leyenda, se cuenta que la presencia de rubios y pelirrojos de la zona, se debe al asentamiento de pequeños grupos de nórdicos en estas tierras. Y es que contemplando a los grupos de amigos en alegre camaradería al calor de la sidra y de los cancios (canciones populares) en cualquier sidrería asturiana, podemos, ¿por qué no? imaginar los cuernos llenos de hidromiel chocando, mientras se cantan y narran viejas andanzas en mares muy al sur de las tierras de Odín.

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